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El atletismo, como base del deporte olímpico, encuentra su verdadero sostén en el trabajo con las infancias y adolescencias. Inspirados en modelos como el programa Kids’ Athletics, que promueve el desarrollo de habilidades motrices fundamentales a través de juegos y actividades accesibles, se hace evidente la necesidad de replicar estas prácticas en México para construir un semillero sólido que sostenga al alto rendimiento.
Sin embargo, el desarrollo del atletismo desde la base enfrenta un grave abandono institucional. La CONADE y los institutos estatales han priorizado intereses políticos partidarios por encima de la política pública. Esto se traduce en falta de recursos, programas inexistentes para las infancias y una desconexión total con las necesidades reales de entrenadores y jóvenes atletas. Casos como el de Chimalhuacán son un reflejo de esta crisis: espacios deportivos en abandono y, peor aún, entrenadores que traicionan los valores formativos al anteponer intereses personales o de grupo, rompiendo el tejido colectivo y el sentido social del deporte.
Frente a este panorama, el servicio social enfocado en el atletismo formativo adquiere una relevancia fundamental. Es una oportunidad para:
- Rescatar el trabajo de base, llevando actividades lúdicas y formativas a espacios marginados.
- Formar no solo atletas, sino ciudadanos, inculcando los valores de disciplina, trabajo en equipo y respeto desde la infancia.
- Ser un contrapeso al abandono institucional, demostrando que el cambio también puede venir desde la comunidad y la iniciativa ciudadana.
Si queremos un atletismo mexicano competitivo a nivel internacional, debemos entender que éste no nace en el alto rendimiento, sino en las canchas de tierra, en las escuelas y en las colonias donde un niño o niña da sus primeros pasos en el deporte. Invertir en la base no es un gasto menor, es la única forma de sostener un futuro deportivo digno y con identidad.




