Debate actual:
En 2025–2026, federaciones como World Athletics y la WTA han implementado pruebas genéticas obligatorias para determinar la elegibilidad en categorías femeninas, detectando el gen SRY (presente en el cromosoma Y).

Estas medidas, aunque enfocadas en la elegibilidad de género, muestran que:
- La genética ya es parte del deporte: Las federaciones usan tests genéticos para regular la competición.pmc.ncbi.nlm.nih+1
- La tecnología avanza: Tests de saliva o sangre seca permiten detectar marcadores genéticos con alta precisión.pmc.ncbi.nlm.nih+1
- El debate ético se amplía: Si se usa genética para definir categorías, ¿por qué no para regular mejoras de rendimiento?revistadeeducacaofisica.emnuvens.com+1
- Existe una tácita (no dicha) violencia de género.
Escenarios futuros: tres caminos posibles
- Deporte “puro” con controles genéticos estrictos
- Tests periódicos para detectar ediciones genéticas.
- Sanciones severas para atletas y equipos que usen dopaje genético.
- Preservación del espíritu tradicional del deporte, pero con riesgos de evasión y mercado negro de tecnologías.
- Deporte “mejorado” con categorías abiertas
- Creación de ligas o circuitos donde la biotecnología sea permitida.
- Similar a categorías de motorsport con diferentes niveles de tecnología.
- Atraería inversiones y audiencias, pero podría marginalizar el deporte “natural”.
- Hibridación: regulación flexible
- Permitir ciertas intervenciones genéticas terapéuticas (ej. corregir deficiencias) pero prohibir mejoras.
- Desafío: definir la línea entre terapia y mejora, que es difusa y subjetiva.

¿Qué futuro se avecina?
La clave estará en la gobernanza:
- Comités de bioética deportiva: Se proponen para evaluar intervenciones genéticas y establecer límites éticos claros.
- Regulación internacional: La AMA y federaciones deberán actualizar sus listas de métodos prohibidos y desarrollar técnicas de detección.
- Diálogo social: Atleta, científicos, filósofos y la sociedad deben decidir qué tipo de deporte queremos.
Si la tecnología avanza más rápido que la regulación, podríamos ver una bifurcación: competiciones “puras” bajo estricto control genético y circuitos “mejorados” donde la biotecnología sea parte del juego. La pregunta final es si la edición genética se considerará una extensión legítima del entrenamiento o una ruptura del contrato ético del deporte.
Bibliografía:
links:
http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1729-519X2019000600957
https://revistas.umng.edu.co/index.php/rlbi/article/view/3583


